Capitulo 1: Una vida cualquiera
Era una caza como todas las demás, sin saber cómo iba a terminar; todos los de mi grupo estábamos atentos esperando el ataque del enemigo; incluso el nuevo parecía bastante concentrado. Se llamaba Rin, se veía bastante estúpido, pero de seguro era buena persona como su tío y como lo fueron sus padres. Lástima que me toco que me lo pusieran a prueba en mi grupo; el podría determinar cómo iba a terminar esta persecución y aquí era matar o morir.
A lo lejos se distinguía una figura que nos seguía con sus grandes y rojos ojos nos olía y oía a todo lo que daban sus agudos sentidos. Levanté mi arma y apunte con la mayor precisión posible y disparé; acto seguido la bestia huyo tan rápido como un rayo a otro lugar donde fuera imperceptible en aquella bodega abandonada.
-¡mierda!- mascullo Koru mi compañero de equipo y tío de Rin.
-¿Por qué no dejan que lo intente el nuevo?- murmuro Dosu que hasta ese momento había estado preocupado más por su propio pescuezo que por el éxito de la misión.
-Me parece una idea divertida- dijo Suzuki muy acuerdo con Dosu
- Yo no creo que sea una buena idea-dije en voz alta y autoritaria; puesto que yo era la líder por importancia del grupo.
-Vamos Ayaka- se quejo Koru, abogando por su pequeño sobrino.-Para eso mismo está aquí, para probar sus habilidades.
Resoplé.
-Está bien pero si consigue que nos maten a todos será su culpa-.
-Muertos no nos pueden echar la culpa- se burló Rin y comenzó a reírse de su propio mal chiste. Los demás lo siguieron.
Los miré con sarna y me voltee hacia donde supuestamente yacía el vampiro. Los hechiceros y hechiceras como yo, podíamos sentir el aura oscura de los vampiros, algunos las tenían, otro simplemente no, porque no eran seres malvados sino humanos y pobres diablos con mala suerte. Pero fueran malvados o no , ya eran una abominación un peligro y debían ser exterminados; eso era lo que hacia mi pequeño grupo y yo ahí, matar vampiros, era nuestro trabajo, nuestra empresa era algo así como una antigua familia de asesinos de vampiros, llevábamos años llevando a cabo la tarea de librar a este mundo de vampiros así como de cualquier creatura oscura a ser que impusiera desorden o caos en la vida humana y en el mundo mágico; es un caso bastante complicado y explicarlo lleva bastante tiempo, pero con el tiempo uno entiende que es lo bueno y que es lo que debe ser castigado por ser oscuro. Nuestra dichosa familia exterminadora se llamaba actualmente industrias VEK (Vampire Exterminator & Killer) habíamos adoptado un logo comercial para manejar estos trabajos como empresa y al menos ganar algo de ingresos , y al parecer no nos iba bastante mal, por arriesgar la vida podemos ganar una. Levante mi arma y apunte hacia el vampiro de nuevo, esta vez no iba a fallar. Al dar el tiro, oí como la cabeza del susodicho recibía el impacto al cerebro, no tenía mucho tiempo, expulsaría la bala en unos cuantos minutos. Me acerque hacia el vampiro, pobre, no era una alma oscura, solo un tío con muy mala suerte.
-¿De verdad que no te importa el desempeño del nuevo verdad Ayaka?- masculló enfadada Suzuki a la que ya le había agradado la idea que el estúpido del nuevo arriesgara la vida.
-Eso mismo Suzuki, de verdad que no me interesa en lo absoluto el nuevo- le informé.
-¿El “nuevo” tiene nombre saben? Me llamo Rin- se quejó-. No es tan complicado, tan solo son tres letras.-
-Como sea, déjame hacer mi trabajo niño-.
Resopló, mientras que los demás se burlaban de mi tecnicismo, puesto que él era mayor que yo, según esto tenía diecisiete y yo, aunque siempre actuaba de mayor edad, dieciséis. Tiré otros dos balazos al cráneo del vampiro y me dispuse a quemarlo con mis poderes, cuando otro cuerpo me embistió tirándome al suelo. Otro vampiro que se rebatía por morderme de puro coraje, seguramente familiar del otro, eran de reciente creación, lo suficientemente estúpidos como para llamar la atención de los cazadores. Me las ingenie para mover mi brazo y tirar tres veces a su cabeza, justo en el centro del cráneo, mi puntería cada vez era mejor. Cayó inconsciente al suelo, pude oír unos sollozos al otro lado de la bodega, era toda una familia de desafortunados, voltee mi cabeza y con una indicación casi imperceptible le ordene a Dosu que esparciera el material para una bomba de luz. Por más que fueran en aquella bodega, la bomba de luz siempre funcionaba. El único problema era que llamaba demasiado la atención.
-¿ya está?- le pregunté a Dosu.
-Si- respondió.
-Hagámoslo más sencillo-. Dije con una sonrisa malvada.- Juntémoslos a todos en un solo lugar -.
Comencé a quemar los dos cuerpos de los vampiros que se habían atrevido a salir, no tardó mucho tiempo en que saliera una niña de ojos rojos, gritando por su seres queridos y seguida por ella una mujer vampiro junto con otro niño de más o menos mi edad.
-¡AHORA!-. Le grite a Dosu.
En ese instante la sala se ilumino, tanto, que casi no se veía de tanta luz solar que había en la bodega. Todos los de mi grupo cerramos los ojos mientras se oían los gritos de los vampiros de cómo se desintegraban gracias a la asimilación a los rayos solares. Cuando la luz pasó todos los de VEK abrimos los ojos, había cinco cuerpos medio desfigurados y carbonizados casi en un mismo lugar, mi plan había funcionado, y aunque hubiera más vampiros ninguno hubiera sobrevivido a la luz.
-¿A quién le toca limpiar?-. Dije.
-Dejemos que lo haga el nuevo, después de todo son gajes del oficio ¿no?-dijo con cierta satisfacción Dosu.
-Me parece buena idea-.acordó Suzuki.
Koru solo resopló un poco inconforme de que se aprovecharan de su sobrino porque era nuevo, pero no se opuso, porque yo era la jefa y yo decidía aquí. Rin comenzó a quejarse.
-Mira aquí mando yo y será mejor que empieces ahora porque te vas a tardar un poquito ¿vale?-.le dije muy seria-solo sigue las instrucciones que leíste en el manual- le sonreí con mi sonrisa sarcástica-claro si lo leíste.
-Si si ahí voy- se volteo y se puso a hacer el trabajo sucio.
Los demás salimos a tomar aire fresco. La bodega olía a muerto viviente.
-¿Creen que el nuevo sea un bueno tanto como sus padres y su tío?-
-No sé, pero la verdad me da igual, cuando su “entrenamiento” este completo, al fin tendrá su grupo y nos dejara en paz-.dije con cierto descaro.
-O sea que consideras a mi sobrino un estorbo o una molestia-.dijo Koru que apenas había salido de la bodega.
-Algo así, más o menos un novato-.le respondí.
Yo era, afortunadamente, una persona sin pelos en la lengua y que no se andaba con rodeos, aunque esa desfachatez de mi parte muchas veces hiciera que le cayera mal a la gente, a mí realmente no me importaba mucho, puesto que solo me preocupaba de la gente con la que estoy obligada a vivir. No con la que no voy a ver una vez o la que estoy obligada a matar, una ventaja más de mi trabajo, no teníamos muchos compañeros pero si mucha competencia, y yo disfrutaba de ejecutar las tareas que me eran asignadas.
-Pues qué bueno que así lo ves, porque eso es-.
-¡Esta bien ya terminé!- se oyó la voz de Rin saliendo por la reja de la bodega. Al llegar con nosotros, nos echó una mirada resentida y se paró junto a su tío.
-Yo conduzco-.murmuró con una sonrisa Dosu.
Esa idea no me agradaba, pero no pensaba negarme; Era muy nerviosa al volante y Dosu conducía como si la policía lo estuviera siguiendo, que a veces así era. Dosu fue por el auto, nuestro trabajo tenía sus ventajas, nuestro transporte era una increíblemente enorme Escalade, en la que fácilmente cabíamos todo el grupo. Al llegar Dosu, todos subimos a la camioneta, Dosu, obviamente, conducía, yo de copiloto, y Koru, Suzuki y Rin, se iban en el asiento trasero. Manejó con rapidez y silencio por las calles de la ciudad, hasta llegar al edificio que representaba nuestra compañía. Un gran edificio de más de treinta pisos; la mayoría llenos de oficinas, campos de entrenamiento, y muchas otras cosas que se necesitan para una empresa de asesinos. Al llegar entramos a la oficina de reporte, juntos describimos como se llevó a cabo la misión y todo detalle, exceptuando nuestros pequeños sinsabores. Después Koru y Rin tomaron su propio auto y manejaron a casa, al igual que Dosu y Suzuki; me mordía los labios mientras esperaba a que mi tía me recogiera de VEK, estaba en la gran puerta de plexiglás de la entrada que por cierto ya estaba cerrada y yo esperando afuera sin un alma que me acompañara. Al poco rato llegó mi tía, en el bonito New Beetle que le regalé en su cumpleaños número treinta , bueno la verdad es que el trabajo de asesinos de vampiros era bastante bien pagado.
-Buenas noches.-me dijo mi tía- ¿Cómo te fue hoy?-.
-Igualmente anormal-.
-Aja-.me miro seria- súbete al auto.
Me subí con rapidez y mi tía kei empezó a conducir rumbo a nuestra casa. Al llegar me preparé para tomar un baño mientras mi tía hacia la “cena” aunque fueran ya casi las dos de la madrugada; pero así era mi trabajo.
Después de un día, bueno noche llena cacería solo me bañaba y encontraba la manera de conciliar el sueño tan tarde. Y dormía más o menos hasta las doce de la mañana entrada la tarde. Pero apenas me estaba tomando la leche de la cena de mi tía y mi teléfono empezó a vibrar en el bolsillo. Era el tono de la banda sonora de Resident Evil, la verdad me gustaba todo ese rollo de las películas de terror y esas cosas así bien chéveres. Deslice mi celular y lo pegue a mi oído
-¿Bueno?-
-¡Ayaka! ¡Soy yo Rin!-
-¿Qué quieres?- dije algo molesta, ¿¡¡ A quien se le ocurre hablarme a estas horaaas!!?
-¡Ayúdanos por favor! Mi tío y yo estamos siendo atacados por vampiros. Mi tío cree que es la mafia de Mina-
Pelé los ojos. La mafia de Mina era una famosa agrupación de vampiros que causaba el caos por toda la ciudad y habíamos tratado de encontrar su escondite por más de dos años los VEK, y como esta era la oportunidad, junte mis manos e hice el signo del movimiento para teletransportarme hacia donde se encontraban Koru y Rin, ya que con solo saber que vivían podía encontrarlos.
Al momento de aparecer, con mala suerte entre el tiroteo recibí un balazo en la cabeza, me desplome con rapidez y me lleve las manos a la cabeza gritando cerré los ojos con fuerza tratando de no quedar inconsciente mis piernas y brazos comenzaron a entumecerse y arrastrándome por el suelo intente alejarme lo más posible. Una bala atravesó mi pierna esa vez, volví a gritar y mientras lloraba me lleve las manos a la pierna. Y me hice para atrás como pude, con el trasero (cabe aclarar que los huesos de un hechicero son más fuertes que los normales así que esta herida tardaría un poco más en lastimarme severamente hasta dejarme inconsciente.)Pero tarde o temprano mi cabeza comenzó a hacerse pesada y todo mi cuerpo se sumergía en un mar de agujas que me hacia gritar de desesperación.
-¡Rin, Koru!- grite débilmente entre lágrimas para ver si podían ayudarme.
En ese momento unas manos frías tomaron mi cuerpo, con lo poco que podía ver en ese momento vi un resplandor rojo arriba de mi; era un vampiro. Comencé a revolverme con las pocas fuerzas que me quedaban pero él me sostenía con más fuerza.
-¡suéltame por favor! ¡Suéltame! por favor- rompí en un llanto desesperado y realmente no mostraba fuerza alguna estaba asustada.
La boca del vampiro se hundió en mí yugular y lancé un grito desgarrador. Casi en ese instante una sensación se apodero de mi, era como si se estuvieran comiendo mi carne mientras la quemaban pedazo por pedazo, era arrancada muy lentamente, las garras en llamas arrancaban mi piel y se la comían para después llenarme de golpes ¿Qué era esto? Un dolor agonizante tan complicado de explicar como de soportar. Empecé a gritar y las lágrimas cubrían mi rostro, mi cabeza se sentía reventar. Era simplemente un dolor tan terrible que sentía que iba a morir ahí mismo…

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