Capitulo 3: La primera noche: conociendo mi nueva vida.
A las dos horas, las quemaduras habían desaparecido, y el dolor ya no estaba, la verdad como me aburría intensamente ya que no tenía nada que hacer, me puse a pasear por el hotel, tapándome con la tela negra que quedo por si hubiera más ventanas abiertas o algo así. Casi en todos los cuartos no había nada. En el cuarto de donde me había despertado estaba mi celular, que era lo único que me había llevado para rescatar a mis compañeros, que buenos fueron para ayudarme, esperen ¿Y si ellos fueron asesinados? La mente comenzó a jugar pesado haciendo que me imaginara todas las maneras en las que podrían haber muerto, pero no deberían haber muerto, no creo que lo estén, son cazadores, para eso están ¿no? Para luchar, hasta su último aliento. Me senté en la cama a esperar, nerviosa por todo lo que estaba pasando.
Mis cavilaciones fueron interrumpidas por unos ruidos en la escalera. Ya sabía quién era. Shuro obviamente y por lo que podía oír, traía consigo muchas bolsas de esas que no son reciclables y hacen mucho ruido. Llegó con una amplia sonrisa.
-Te compre varios vestidos; De diferentes tallas porque la verdad lo hice a cómo te vi- Soltó una risita nerviosa.
Arque una ceja y lo mire con desagrado, el volvió a sonreírme y me dio las bolsas, por lo que mis ojos alcanzaron a ver, había vestidos rosas, amarillos, azules y mezcla de colores… ¿Me vio cara de que me dejaría ponérmelos?
-Anda pruébate alguno- Sonrió sincero, yo lo mire con desdén, no quería ponerme vestido, mucho menos ir de fiesta, pero es lo menos que podía hacer, le debo la vida me salvo de achicharrarme.
-No me voy a cambiar enfrente de ti-
-¡oh! Claro, perdón que tonto- sonrió nerviosamente.-Hay un baño en cada cuarto del hotel, y ahí está el de este cuarto.
Señalo detrás de mí, puse cara de pocos amigos y me dirigí rumbo al baño. Al entrar sentí cierto desagrado por el lugar, todo estaba corroído y oxidado. Me causo asco solo ver en el deplorable estado en el que vivían Shuro y Shin.
-Este lugar es un asco ¿Cómo pueden vivir así?- pregunte subiendo la voz para que Shuro me oyera detrás de la puerta, apuesto que aunque lo hubiera murmurado me oiría pero, de todas maneras es la costumbre.
-Bueno viviendo tanto tiempo en tantas situaciones te das cuenta que nada es tan malo- respondió
Resople, vaya manera de ver las cosas. Tome el vestido amarillo que estaba en la bolsa más chica, y me lo puse, salí del asqueroso baño. Al verme Shuro sonrió poniendo cara de sorpresa.
-Te ves simplemente hermosa-
-No esperes que me chive-le respondí algo incomoda.
-No claro que no descuida- Sonrió de nuevo- Ya casi oscurece, ¿Estas lista para irte de fiesta?
Esto último lo dijo casi chillando de emoción, parecía niño pequeño.
-No sabes, me muero de ganas-
-Genial ¡ya somos dos!- Sonrió emocionado ¿Era idiota o porque no capto mi sarcasmo?
Pasaron unos treinta minutos para que el sol se pusiera, en este corto periodo de tiempo, Shuro se puso a contar su historia, la cual yo escuchaba atentamente. Comenzó a narrar con voz tranquila:
“Yo nací el 5 de Octubre de 1751, mi padre era el alcalde del pueblo, era el mayor de todos mis hermanos, por lo tanto el heredero a toda la fortuna de mi familia, y digamos que mis padres no vivían en la miseria. Resulta que cierto día que de noche tuve que salir ya que mi hermano, Shin, no había regresado del paseo que había estado dando con una chica que conoció ese mismo día, la chica no había querido ir a nuestra casa, se quería quedar en el bosque en donde estaba dando el paseo, cabe aclarar que el bosque era lúgubre, tan cubierto de arboles que no se veía la luz del sol, perfecto para una vampiresa buscando comida, claro dirás, ¿qué tan tontos estábamos como para no ver sus ojos rojos? Tienes que saber que como ahora, siempre ha habido hechiceros que no están del lado de nadie y viven de su magia, y como hay de toda clase de hechizos, siempre hay uno para cambiar el color de los ojos…”
En ese momento lo interrumpí:
-pero si hay un hechizo para cambiar el color de los ojos, ¿Por qué no hay un hechizo para evitar que los vampiros se quemen al sol?-
Puso cara que de enojado pero me lo explico de todas maneras:
-Si la hay pero para que funcione bien debes de dejarla reposar un año para que te dure un año, un siglo para que te dure un siglo, algo así, si nada mas la dejas reposar un día o una tarde, al atardecer te andas achicharrando, aparte, los ingredientes son muy, muy raros, y se necesita de un gran mago para combinarlos de la manera correcta-.
-oh ya veo-.
-En fin, ¿Me dejarías continuar?-
-De acuerdo, que carácter-dije a regañadientes.
“Se acerco hacia mí con una velocidad tal, que casi no alcancé a advertir que ya se encontraba junto a mí. Desde ahí supe que algo andaba mal, muy mal. Me tomo de los hombros, me miro fijamente y se acerco a mi oído murmurando “Tu pareces ser más fuerte que tu hermano, parece que aguantas mas, así que…veamos que tan rudo eres…” casi podía jurar que sonreía con malicia “Quiero ver como lidias con esto…” Y hundió sus colmillos en mi yugular, unos colmillos que hace unos segundo no tenia. Grite de dolor y caía al suelo, retorciéndome como un caracol al que le echan sal. “A ti no te quiero matar, quiero ver que tanto aguantas, pero no creo que te importe si me ceno a tu hermano ¿verdad?” dijo con una voz ronca, casi inhumana. Entre gritos y lagrimas podía ver como aquel ser se acercó a mi hermano y le dio un puñetazo en el estomago, con tal fuerza que escupió sangre que se rego por el suelo del bosque, después lo tomo del cuello y lo lanzo por los aires, el termino aterrizando entre unas ramas que cayeron al suelo con brusquedad junto con él La chispa en mi adolorida mente se encendió y con un gran dolor me arrastre hacia la vampira, decidido a salvar la vida de mi hermano menor. Con un gran esfuerzo y dolor, sin saber realmente como, me pare. Ya que no tenía fuerza alguna, simplemente me abalancé hacia la vampira intentando distraerla. Era obvio que ella sabia cada movimiento que yo había dado hasta ese momento, asi que cuando iba a caer sobre ella se volteo con rapidez y me tomo del cuello, despegando mis pies del suelo. Realmente el dolor era demasiado como para que el hecho de que no podía respirar ni un poco me molestara mucho. Todo esto había hecho que olvidara el plan que tenia para detenerla un buen rato; Así que ahora no sabía qué hacer y estaba a su merced. Su grandes ojos me miraban con intensidad, parecía que toda su atención estaba puesta en mi “vaya que eres rudo...” dice mi hermano que murmuró. Esa misma atención fue lo que nos salvo, porque…”
Una pequeña explosión se escucho en los pisos inferiores. No lo suficientemente fuerte como para alertar a los vecinos pero si lo suficiente como para que un vampiro lo escuchara si estaba fuera del edificio. Shin apareció en nuestra puerta, con todo el cabello despeinado, y unos mechones un tanto quemados, lleno de ceniza, excepto en la parte de los ojos donde traía los enormes lentes que ahora reposaban sobre su cabeza y para rematar con una sonrisa de oreja a oreja. Yo comenzó a reírme, Shuro me miro a los ojos y también comenzó a reírse de Shin.
-No se burlen, son gajes del oficio- dijo con un puchero.
Shuro se acerco a y paso el brazo por el hombro de Shin.
-Hermano ahora eres digno de ser llamado científico loco-.
Yo reía ligeramente y Shuro reía entre dientes, cuando Shin saco un tubo de ensayo con un líquido verde del sucio bolsillo de su bata y me lo dio.
- Quizá duela un poco al principio, pero no te preocupes es momentáneo-
Destape el corcho que tenía el tubo de ensayo, el cual expidió un olor amargo y muy fuerte, puse cara de asco, pero aun así me lo empiné de un solo trago.
Una desagradable sensación invadió mi cuerpo, me calaban los huesos y la piel se me enchinaba como si estuviera congelándome rápidamente, comencé a temblar y mi respiración se hizo pausada, no podía moverme. Shin y Shuro me veía atentamente, uno con curiosidad y otro con preocupación.
Lentamente la sensación fue desapareciendo y mi temperatura se volvió normalizar, aunque seguía siendo un tanto fría.
- ¿Ya?- pregunto Shin, asentí ligeramente, todavía sentía escalofríos por la extraña sensación- Bueno, supongo que mañana tendremos que probar si la poción funciona. Porque ya está muy oscuro como para que funcione-
-¡Bueno! Parece ser que ya podemos irnos ¿no es cierto? -. Sonrió
Puse cara de disgusto, y yo pensé que a Shuro se le había olvidado. Me pare, supongo que no tenia caso andarme peleando con ellos para todo.
-Pero ¿qué hay de tu historia?- le dije a ver si podía engañarlo y quedarme en el hotel.- además Shin aun no esta listo.-
-No te preocupes, Shin nos alcanza después- Sonrió con ternura- Y lo de mi historia, creo que tenemos bastante tiempo por delante juntos, como para preocuparte que no alcancé a terminarla-.
Y si de alguna manera era cierto, creo que iba a pasar un laaaaaaaaargo tiempo viviendo con ellos, o al menos eso creía.
¡Hola! tienes mucha imaginacion y es algo muy bueno, muchas felicidades.Sigue asi y llegaras lejos.
ResponderEliminarExito y saludos.
PD: BUEN DISEÑO DEL BLOG :D
Muchas Gracias! (: espero te guste la historia
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